Escrito de modo autobiográfico, cuenta los primeros años de la vida de una niña que, desde su nacimiento, adopta el comportamiento de un tubo, viendo pasar los días sin interaccionar con el mundo que tiene a su alrededor, en el Japón de principio de los años 70, hija de un diplomático belga destinado en este país.
La descubrí por casualidad, por una recomendación y, sin estar seguro de lanzarme a leerla, descubrí una obra diferente, cargada de humor e ironía, de ternura y emoción por momentos. En cualquier caso desconcertante y llamativa, con una peculiar visión de los primeros años de la infancia.
Toni es un escritor frustrado que pasó su infancia, en los últimos años del franquismo, leyendo los libros de "Los cinco" de Enyd Blyton, que para él suponían la única forma de vivir en lugar desconocidos y vivir, a través de la piel de los jóvenes personajes, aventuras y sensaciones que jamás creía poder vivir en la realidad.
Originalidad a raudales. No cabe duda de que es la más destacada característica de una novela que rebosa inteligencia, humor, nostalgia del tiempo pasado e incluso sátira. Tras un arranque de puesta en situación al lector, en el que se narra la infancia y el momento actual del protagonista, pasa a ser una novela dentro de otra novela. El protagonista cuenta la historia de After five, la novela que escribe su amigo Rafael Reig sobre la vida de los integrantes de Los Cinco cuando se han convertido en adultos que han vivido sus fracasos, sus derrotas y sus experiencias negativas en la vida, a la par que las que les han ido sucediendo a Toni y sus amigos en su proceso de maduración, tomado como base para las situaciones que ocurren en la novela.
La pequeña Scout vive feliz su infancia en Maycomb, un pequeño pueblo de Alabama. Su padre viudo, Atticus, es un abogado que trata de educar a sus hijos de la forma más correcta que sabe. Scout y su hermano mayor Jem deben entender rápidamente cuanto pasa a su alrededor cuando su padre defiende a un negro acusado de violación por la hija de un blanco de dudosa reputación. En un ambiente de racismo, es imposible que pueda ganarse el caso pese a la ausencia de pruebas en contra del acusado pero, las cosas empeorarán cuando el padre de la demandante jura vengarse de Atticus tras destaparse sus secretos durante el juicio.
Qué decir de la considerada como una de las mejores novelas del siglo XX. Amiga de Truman Capote, Harper Lee está influenciada por el estilo del gran autor norteamericano, reflejando con crudeza las miserias de una sociedad racista y cerrada. Envidias, secretos y crítica social en una novela extremadamente realista que trata todos los temas difíciles del momento: racismo, violaciones, violencia, alcoholismo, conflictos religiosos, educación... vistos desde el punto de vista infantil de sus protagonistas. Como no podía ser de otra manera, una obra excelente que había que leer antes de su segunda entrega, "Ve y pon un centinela" publicada recientemente 55 años después de la aparición de Matar un ruiseñor (y cuyas críticas no están siendo precisamente positivas). Por supuesto, imposible perderse la película basada en la novela, también una de las grandes de la historia del cine, interpretada por el gran Gregory Peck en 1962. Ahí va el trailer:
¿Fuiste niño entre 1975 y 1995? Generación EGB es un repaso a todo lo que nos gustaba, lo que hacíamos y lo que nos rodeaba en nuestra infancia: el colegio, los amigos, nuestros juegos, programas de televisión, libros, música, cine... Un recuerdo lleno de añoranza por aquel tiempo pasado, narrado con humor sobre unos años de los que, ahora que somos adultos (o tal vez menos niños), nos acordamos cada vez más.
Mi opinión:
El locutor radiofónico de COPE y Cadena 100, Javi Nieves, nos trae una mirada nostálgica a nuestros años de infancia. Al pasar cada página se te queda una sonrisa recordando que todo lo que va contando lo has vivido en tu niñez. Un recuerdo que deja regusto muy agradable, pero solamente apto para aquellos que fuimos niños en los 80, los que estudiamos la EGB. Si cae en manos de nuestros padres o nuestros hijos... tal vez no vuelvan a mirarnos de la misma forma.